El pasado martes 20 de octubre, Stop Violencia de Género Digital impartió una sesión sobre ciberviolencias y ciberseguridad dentro del Taller Conectad@s de CONVIVE Fundación Cepaim. La presidenta de la asociación, Encarni Iglesias, participó en una jornada que combinó la parte teórica con la práctica: entender qué es la violencia digital y aprender a protegerse paso a paso y botón a botón.
CONVIVE Fundación Cepaim es una organización sin ánimo de lucro que trabaja por una sociedad inclusiva, igualitaria e intercultural, y por el acceso pleno a los derechos de las personas más vulnerables, en especial de las personas migrantes. El Taller Conectad@s es su espacio para prevenir la violencia contra las mujeres que se ejerce a través del móvil, las redes y los entornos digitales. Para impartir esta sesión, la fundación abrió un proceso de selección de entidades y eligió a nuestra asociación.
Un espacio seguro antes de empezar
La sesión arrancó con unas reglas sencillas: lo que se cuenta allí se queda allí, nadie tiene que contar nada personal y no hay preguntas tontas. A partir de ahí, el taller se dividió en dos partes: una charla para entender el problema y una parte práctica en la que cada participante trabajó con su propio móvil.
Primera parte: ponerle nombre a lo que pasa
Empezamos por lo básico, qué es la violencia digital y cuándo pasa a ser violencia de género digital. Explicamos que hablamos de violencia de género digital cuando la pareja o expareja agrede psicológicamente a una mujer a través del móvil o internet, de forma repetida, para controlarla, humillarla o aislarla.
Una de las partes que más conversación generó fue la de cómo se normaliza el control. Frases como «si no tienes nada que esconder, déjame ver tus mensajes» o «me preocupo por ti, por eso te rastreo» se presentan como amor, pero son control. Pedir la contraseña, revisar el móvil o exigir la ubicación son señales de alarma.
Compartimos también datos propios de atención del Observatorio de Violencia Digital. En los seis primeros meses de 2026 atendimos a 845 personas. Entre abril y junio, tres de cada cuatro tenían menos de 30 años, y en ese mismo trimestre el 72,5 % no había denunciado. WhatsApp, Instagram y Facebook reúnen siete de cada diez casos: son las aplicaciones que usamos todos los días.
Repasamos además los delitos más habituales para dejar claro que lo que se sufre tiene nombre y está castigado: espiar el móvil o entrar en las cuentas de otra persona, el acoso, las amenazas y la sextorsión, difundir imágenes íntimas sin permiso, la suplantación de identidad, el doxing y los programas espía.
El botiquín digital y el divorcio digital
Igual que en casa tenemos un botiquín, en el móvil conviene tener preparado lo básico por si pasa algo: un correo seguro solo nuestro, contraseñas nuevas y distintas, la doble verificación activada, copias de las pruebas y los teléfonos de ayuda guardados.
También hablamos del divorcio digital. Cuando una relación termina, la vida digital también hay que separarla: cuentas, claves del banco, sesiones abiertas en otros dispositivos, ubicación compartida, plataformas como Netflix o Spotify, álbumes compartidos e incluso la clave del wifi y los aparatos conectados de casa. El orden importa: primero se guardan las pruebas, después se cambia el correo y luego todo lo demás.
Segunda parte: lo hicimos juntas, botón a botón
Después del descanso llegó la parte práctica. Cada diapositiva era un paso, y lo fuimos haciendo a la vez con el móvil de cada participante:
- El correo primero, porque es la llave de todo: cambiar la contraseña de Gmail, activar la doble verificación y comprobar qué dispositivos tienen la cuenta abierta. También revisamos que no haya reenvíos de correo ocultos y repasamos cómo hacerlo en Outlook.
- WhatsApp: activar el PIN de verificación en dos pasos, cerrar los dispositivos vinculados que no se reconozcan y dejar de compartir la ubicación en tiempo real.
- Capturas de pantalla en Android y en iPhone, con la fecha, la hora y el remitente a la vista, siempre antes de bloquear o denunciar.
- El botiquín, paso a paso: crear un correo seguro, inventar contraseñas fuertes con una frase fácil de recordar, enviar copia de las pruebas a ese correo o a Google Drive, guardar los teléfonos de ayuda con un nombre discreto y configurar el botón SOS del móvil.
- Instagram, TikTok y Facebook, una a una: cambiar la contraseña, activar la doble verificación, cerrar sesiones desconocidas, poner la cuenta en privado, bloquear, denunciar y copiar los enlaces de perfiles y publicaciones como prueba.
Durante toda la sesión insistimos en una idea: si alguien revisa tu móvil y puede notar los cambios, lo primero es tu seguridad. En ese caso conviene mirar y apuntar los pasos, y hacerlos cuando sea seguro o con acompañamiento.
Cómo denunciar
El taller terminó con una guía práctica para denunciar: qué llevar a comisaría (documentación, capturas ordenadas por fecha, enlaces y un resumen de lo ocurrido), qué pasa allí y qué derechos tiene la víctima. Entre ellos están la asistencia letrada gratuita en casos de violencia de género, intérprete si lo necesita, ir acompañada de una persona de confianza y pedir medidas de protección.
Cinco ideas para llevarse a casa
- Pedir tu contraseña no es amor: es control.
- Lo que te hacen tiene nombre y es delito.
- Primero el correo: clave nueva y doble verificación.
- Cuentas privadas y sesiones revisadas en cada red.
- Captura y enlace antes de bloquear o denunciar.
Desde Stop Violencia de Género Digital agradecemos a CONVIVE Fundación Cepaim su confianza y su trabajo diario con las mujeres. Y gracias, sobre todo, a las participantes, por su atención y sus preguntas.




