patriarcado del algoritmo

El Espai Jove La Fontana acoge este viernes 23 de octubre, a las 19:00 horas, un coloquio sobre cómo las tecnologías que usamos a diario pueden reproducir estereotipos y desigualdades de género. Participan la socióloga digital Silvia Semenzin y Encarni Iglesias, presidenta de Stop Violencia de Género Digital.

Abrimos el móvil y una aplicación decide qué vemos, a quién se nos muestra y qué contenido merece llegar lejos. Lo damos por hecho y casi nunca nos preguntamos quién ha diseñado esas reglas ni con qué criterios. La pregunta que guía el encuentro de esta tarde es sencilla y, a la vez, incómoda: ¿de verdad los algoritmos son neutrales?

Cuando la tecnología aprende de una sociedad desigual

Un algoritmo no tiene opinión propia, pero aprende de datos y de decisiones humanas. Si esos datos arrastran desigualdades, el sistema puede repetirlas e incluso hacerlas más grandes. Detrás de herramientas aparentemente técnicas pueden esconderse estereotipos y formas de discriminación que siguen respondiendo a modelos patriarcales.

Para las mujeres, esto tiene consecuencias muy concretas: contenidos machistas que circulan con facilidad, acoso que se viraliza, imágenes íntimas difundidas sin consentimiento o espacios digitales donde muchas acaban callándose para no exponerse. Es la parte de la violencia de género que no siempre se ve, pero que deja huella.

Quiénes participan

Silvia Semenzin es socióloga digital, investigadora y activista por los derechos humanos en línea. En 2018 impulsó en Italia la campaña #intimitàviolata, que logró una reforma legal para castigar la difusión no consentida de imágenes íntimas. Actualmente es investigadora sénior en AI Forensics y profesora asociada en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Su último libro, Internet non è un posto per femmine (Einaudi, 2026), aborda la historia del ciberfeminismo, el activismo y la manosfera.

Encarni Iglesias es presidenta de Stop Violencia de Género Digital, asociación dedicada a la prevención de la violencia digital y el ciberacoso por razón de género. Su experiencia acompañando a víctimas aporta al debate la mirada de lo que ocurre a pie de calle: cómo llega la violencia digital a la vida de una mujer, qué dificultades encuentra para pedir ayuda y qué se puede hacer para prevenirla.

Por qué estamos ahí

Desde la asociación creemos que entender cómo funcionan las plataformas es parte de la prevención. Si sabemos por qué un contenido se difunde o por qué ciertos perfiles quedan más expuestos, podemos protegernos mejor y exigir cambios a quienes diseñan estas herramientas. Hablar de ello en un espacio joven, además, es llegar a quienes más tiempo pasan en redes y más pronto se encuentran con estas situaciones.

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