Encarni Iglesias, presidenta de Stop Violencia de Género Digital, participó el 16 de julio en el curso “Violencia digital contra las mujeres”, celebrado del 15 al 17 de julio de 2026 en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial. Intervino en la mesa redonda “Secuelas de la violencia digital contra las mujeres”, a invitación de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad.

El curso lo impulsó la Subdirección General de Sensibilización, Prevención y Estudios de la Violencia contra las Mujeres, dependiente de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Durante tres días reunió a especialistas del ámbito institucional, académico y asociativo para analizar cómo se ejerce la violencia contra las mujeres a través del móvil, las redes sociales y las nuevas tecnologías, y qué respuestas hacen falta.

Una mesa sobre lo que queda después

La intervención de nuestra presidenta tuvo lugar el jueves 16 de julio, de 12:30 a 13:45 horas, en una mesa redonda dedicada a una cuestión que muchas veces queda en segundo plano: las secuelas. La violencia digital no termina cuando se borra un mensaje o se bloquea un perfil. Deja huella en la salud emocional, en el cuerpo, en las relaciones y en la forma en que una mujer vuelve a usar su propio móvil.

Desde la asociación acompañamos a diario a personas que viven esta situación, y vemos que las consecuencias se repiten:

  • En las emociones: miedo, ansiedad, culpa, vergüenza, tristeza y la sensación de tener que estar siempre alerta.
  • En el cuerpo: problemas para dormir, palpitaciones o ataques de pánico, dolores de cabeza o de espalda y molestias de estómago.
  • En la vida social: alejarse de amistades y familia, dejar de salir y desconfiar de todo el mundo.
  • En el móvil: dejar de publicar o cerrar las redes, revisarlo todo una y otra vez y sentir miedo con cada notificación.

Muchas de estas mujeres además no denuncian. Unas creen que “no es para tanto” o que no es delito, otras temen que no las crean y otras no saben cómo guardar las pruebas. Por eso, desde Stop Violencia de Género Digital insistimos en que el daño psicológico de la violencia digital es real. La ley reconoce la violencia de género que se ejerce a través de las tecnologías, y la atención a las víctimas debe tener en cuenta estas secuelas.

Participar en un foro como este, de la mano de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y de la Universidad Complutense, nos permite llevar al debate académico e institucional lo que vemos en el día a día de la atención. En ese mismo curso también se abordaron las nuevas formas de violencia digital ligadas a la inteligencia artificial y a los sesgos de género. Se puso el foco en cómo la tecnología facilita formas de violencia cada vez más difíciles de detectar, como los programas espía o la localización a través de los datos de una fotografía.

Agradecemos a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género su invitación y su compromiso con la prevención de la violencia digital contra las mujeres.

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