El grooming es cuando una persona adulta se gana poco a poco la confianza de una niña, un niño o un adolescente por internet con una intención sexual. Suele empezar en sitios que parecen inofensivos: un videojuego en línea, una red social, un chat de un grupo de fans. Y casi siempre empieza con mucha amabilidad.
Como madre, padre o persona que cuida de menores, no hace falta que sepas de tecnología para protegerles. Lo que más ayuda es saber reconocer las señales y que tu hija o tu hijo sepa que puede contarte cualquier cosa sin miedo.
Es delito aunque no lleguen a verse
El artículo 183 del Código Penal castiga a la persona adulta que contacta por internet o por el móvil con un menor de 16 años para proponerle un encuentro con fines sexuales, o para conseguir fotos o vídeos de contenido sexual. No hace falta que el encuentro llegue a producirse para que sea delito.
Cómo suele actuar quien hace grooming
No hay un único patrón, pero se repiten algunos pasos:
- Se hace pasar por alguien de su edad o por alguien que entiende sus gustos mejor que nadie.
- Le da atención, halagos o regalos: monedas o premios para un videojuego, recargas, cumplidos constantes.
- Le pide que lo mantenga en secreto y le va apartando de su familia: «tus padres no lo entenderían».
- Lleva la conversación a un chat privado, fuera del juego o de la red donde se conocieron.
- Poco a poco introduce temas sexuales y pide fotos. Si las consigue, puede usarlas después para amenazar y pedir más.
Señales en casa que merecen atención
- Esconde la pantalla o cambia de aplicación cuando te acercas.
- Pasa mucho más tiempo conectado, sobre todo de noche.
- Habla de un «amigo» o «amiga» de internet que no conoces y del que no quiere dar detalles.
- Tiene regalos, dinero o saldo en juegos que no sabes de dónde salen.
- Está más irritable, triste o asustado, duerme peor o no quiere ir a clase.
- Se pone muy nervioso cuando recibe un mensaje.
Una sola señal no significa que esté pasando algo. Pero si ves varias a la vez, merece la pena hablar con calma.
Si sospechas algo: qué hacer
- Habla sin regañar. Si siente que se va a meter en un lío, se cerrará. Déjale claro que no estás enfadado con él o con ella, y que la culpa es siempre de la persona adulta.
- No borres nada. Ni los mensajes, ni el perfil de esa persona, ni la aplicación. Son las pruebas.
- Haz capturas de las conversaciones y del perfil del adulto, con la fecha visible, y copia el enlace de su perfil si lo hay.
- No contestes haciéndote pasar por tu hijo o tu hija ni amenaces a esa persona. Puede borrar sus rastros y desaparecer.
- No reenvíes fotos íntimas del menor a nadie, ni siquiera para enseñarlas. Guárdalas solo para la denuncia.
- Bloquea a esa persona después de haber guardado todo.
- Denuncia en la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Policía autonómica o el juzgado de guardia, llevando el móvil o la tableta.
Si se han difundido fotos o vídeos íntimos del menor, la Agencia Española de Protección de Datos tiene un formulario específico para pedir su retirada urgente cuando la persona afectada es menor. Puedes presentarlo tú como madre, padre o tutor desde aepd.es/canalprioritario.
Cómo prevenir sin espiar
- Hablad de lo que hace en internet igual que habláis del colegio: con quién juega, qué le gusta, qué le ha molestado.
- Explícale que un adulto que le pide secretos o fotos no es su amigo, aunque sea simpático.
- Acordad que, si alguien le hace sentir incómodo, te lo contará, y que no le vas a quitar el móvil por ello. Es el miedo a perder el móvil lo que muchas veces les hace callar.
- Revisad juntos que sus perfiles sean privados y que en los videojuegos solo pueda hablar con amigos que conoce.
Estamos para ayudaros
En la Asociación Stop Violencia de Género Digital trabajamos con menores siempre de la mano de sus madres, padres o tutores. Te ayudamos a recoger las pruebas y te acompañamos en la denuncia.
Contacta con nosotros
- Teléfono: 659 08 26 31
- Correo: info@stopviolenciadegenerodigital.com



